jueves 12 de noviembre de 2009

1/X

Imagen extraída de la galería de Por-tutatis!!! en Flickr


La dignidad de un toro toreando a un torero,
buscar la paz en el eje de un terremoto,
un monje tibetano se aparta un mechón del pelo,
para ver lo invisible con sus propios ojos.

Madrugar cada noche deshaciendo sudokus,
observar de día cientos de estrellas en el suelo,
sentir a diario que se nace poco a poco
resolviendo la ecuación de una muerte sin complejos.

El fin de una guerra por un corazón roto,
un ilustre pintor que al nacer quedó ciego,
un poeta sin manos escribe para no sentirse solo
en un mundo insumergible sujetado con dos dedos.

Son versos de papel, inocentes e ilógicos,
mentiras confortadas por un desconsuelo,
de un dolor absurdo que me está volviendo loco:
el de no conocerte y sentir que ya te q.....
c

viernes 6 de noviembre de 2009

Verdades saladas

gg"Salero" de arquera (Flickr)

En la vida hay verdades saladas
que sedientos debemos beber:
sin decepción no hay éxito,
sin infierno no hay cielo,
que de los más ilustres idiotas sin alma
los hay que cantan primero.

Puede que una decepción cale hondo,
que abrase con furia como las llamas,
y que sangre el corazón por los ojos
brotando en forma de lágrimas.

Puede que se sueñe con abandonar un sueño
por miedo a un insistente NO,
y que se anhele querer volver a ser pequeño
para empezar desde cero con pasión.

Pero en cada batalla perdida
se van afilando los dientes
para desafiar a la pesadilla
por última vez, frente a frente,
con un golpe seco: mortal.

jueves 15 de octubre de 2009

Setas invisibles

A veces basta con ser valiente y decidirse a erguir la mirada para poder recibir el calor de otra oportunidad. Tan empecinados estamos en algo que obviamos sin darnos cuenta otros caminos que siempre han estado ahí, esperándonos con los brazos abiertos. Sendas invisibles para miradas gachas.

Imagen extraída de LA VANGUARDIA (14 de octubre de 2009)

Descubrí está imagen mientras comía en el bar de la facultad, leyendo uno de los periódicos que se pueden coger de forma gratuita. No he podido evitar escanearla y compartirla contigo.

viernes 18 de septiembre de 2009

Un día de septiembre

Varios coches marchan a la zaga, al compás de una desolación hondamente desolada, dirigida por un coche que agrupa sin quererlo miradas curiosas e insensibles a su paso. Es temprano. Julia hace un rato que pasea a su perro por la misma acera de su casa. De repente, sus ojos marrones y expresivos se cruzan con aquel séquito de ánimo cetrino. Instintivamente, agacha la cabeza y con expresión solemne se santigua. La joven no sabe quién es ni quiénes son, pero percibe su oleada de dolor en lo más profundo de su alma. No puede evitar cargarlo a cuestas al menos durante un ínfimo pero suficiente instante. Empática.

Imagen extraída de este enlace


Desde los cristales de su ventanilla, Álvaro ha observado su acción a cámara lenta; perpetuando inconscientemente cada segundo de la misma; grabándola a fuego lento en sus recuerdos. Vuelve a mirar a través de la luna delantera el coche fúnebre en el que descansa el cuerpo inerte de su abuelo. Sus ojos se humedecen poco a poco mientras su corazón llora efluvios de agradecimiento hacía aquella desconocida. Y comienza a comprender…

A varios cientos de kilómetros, una tordesillana de 10 años se ha encerrado en su habitación, se ha sentado en el suelo y ha empezado a llorar desconsolada, cubriéndose las piernas con sus escuálidos brazos. Se siente sola e incomprendida; una extraterrestre llena de amor ahogada en una normalidad demasiado cruel e injusta para formar parte de algo tan arraigado. Los alaridos que escucha de la calle la hieren como un letal veneno de sabor acre. Al momento, empieza a sufrir arcadas. Tan pequeña…

El Toro de la Vega, un año más, vuelve a ser protagonista.

Imagen extraída y recortada de la galería de corcoise en Flickr

jueves 3 de septiembre de 2009

Luz en la oscuridad

¿Cuánt@s la contemplan desesperad@s,
sintiendo su tierno consuelo?

¿Cuánt@s la miran sin ver nada?
L@s compadezco.

¿Cuánt@s, al mismo tiempo,
la han buscado
en el oscuro velo de cielo..?

miércoles 26 de agosto de 2009

De un color desgastado

Hace unas semanas, aprovechando que tenía que ir a la biblioteca para buscar información sobre mi proyecto final de carrera, cogí también un libro que contenía tres de las primeras novelas ganadoras del Premio Nadal. Para que me lo pudiesen dar, tuve que firmar en un papel, ya que el libro estaba en un depósito general no accesible. ¿El motivo? Principalmente, según la bibliotecaria que me atendió, un libro se pone en un depósito general por falta de espacio, porque es algo viejo, o por ambos motivos.

Cuando me enseñaron el libro ya sabía cómo era, ya que el año pasado por estas fechas también pedí prestado uno de la misma colección. La sorpresa me la llevé al girar la tapa y encontrarme con una de aquellas tarjetas que se utilizaban antes para apuntar el número de lector que cogía el libro y la fecha en la que tenía que devolverlo. Una tarjeta completamente en castellano de color ocre desgastado, con el antiguo escudo de España estampado arriba a la izquierda, y unos números escritos y tachados en bolígrafo: 28-9-72, 21-VI-75, 6-10-82…Reconozco que aquella mañana hicieron despertar mi imaginación…
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domingo 23 de agosto de 2009

Muchacha del color de las fresas (parte 4 de 5)

El Sol aviva el fervor de un agosto en éxtasis, fiel a sí mismo. El calor es pegajoso, penetra impertinente a través de la piel y no permite luchar contra él; sólo protegerse. La pomposa comitiva, con el glamour de Jacqueline a la cabeza, deja huellas de terciopelo a cada paso que da. Antes de salir de casa, la bella sirena terrestre no ha podido evitar ponerse una graciosa pamela de ala ancha, a juego con sus zapatos, para resguardar las excelencias de sus rizos. También ha ataviado sus exquisitas manos con unos guantes finísimos e inmaculados. Y es que la chica debe cuidarlas, no sólo a base de cremas y manicura. Sus clases de piano son imprescindibles en su formación como femme parfaite.

El paisaje que contemplan sus ojos coloreados de añil la conmueve sin remedio. Un estanque de agua cristalina la invita a soñar. Los patos que chapotean en él parpan altaneros e insolentes, recordando que son una pieza esencial en el engranaje de ese paraíso natural. Jacqueline, conmovida, se acerca a ellos y premia su naturalidad ofreciéndoles las migajas de pan que Antonieta ha preparado exquisitamente para la ocasión. Enseguida contempla divertida cómo poco a poco varios de aquellos animalitos se van aproximando a la palma de sus manos. Y sonríe divertida al ver su esfuerzo hasta llegar hasta ella. Y se excita al ver como inclinan serviles su cabeza y comen orgullosos de sus manos cubiertas de seda.

Entretanto, sus padres y suegros caminan diligentes por el parque varios metros por delante, absortos en conversaciones aburridas sobre futuros negocios compartidos que les harán más ricos de lo que ya son. Coloquios infumables, por cierto, en los que Jacqueline es propensa a sufrir leves mareos. Tanto es así que desde hace tiempo no interviene en ellos con su grata presencia.

Su refinada Alteza ha decidido que de vuelta a casa Fidel se desvivirá por recoger para ella flores suficientes para aromatizar su habitación durante sus sueños nocturnos. Y no podrá negarse: su feminidad y sensualidad, casi místicas, recordarán al muchacho sin darse cuenta de que no es más que su juguete, su capricho, su delicioso entretenimiento. Un regalo maravilloso para ambos.
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Imagen extraída y recortada de la galería de Anastasia V. en Flickr